domingo, 17 de mayo de 2009

Cucarachas: criaturitas del Señor

Son criaturitas del Señor y, reconocedlo, nos han hecho vivir momentos inolvidables y de gran suspense. Así que, reconocedlo también, creo que nos hemos pasao con ellas.

Entrar en el cuarto de baño de noche y palpar a oscuras por la pared -a oscuras, porque no se podían tener taaaantas luces encendidas-. Palpar, palpar buscando el interruptor y hete aquí que el interruptor ¡se mueve!. Armarse de valor, en el descanso de la peli de la noche, para entrar en la cocina a por una chuche... sabiendo que, en plena oscuridad -siempre oscuridad- te encontrarías alguna tan simpática y feliz de la vida. Y encontrar una y corretearla chancla en mano, arf, arf. Las jodías siempre escapaban.

Y, recordadme, por favor, ¿hubo alguna de nosotras con criaturitas de esas escondidas en el zapato? ¿O enganchadas al pelo? Ya, de tantas emociones, apenas si distingo entre realidad y ficción.

Pero si tengo algo claro, fuimos crueles. Pobrecitas cucarachas del verano. Las matábamos y encima, nos reíamos de su agonía e imitábamos el movimiento de sus patitas en el momento de palmar. Tan rubitas. Tan hiperactivas.

5 comentarios:

cecinienta dijo...

Aunque lo parezca, no siempre una quiere ser la protagonista de todas las anécdotas; y menos aún de estas cuyas coprotagonistas -o mejor podríamos llamar antagonistas- son estas criaturitas del señor.
Yo, cenaba, recuerdo claramente que sentada en la silla q está debajo del cuadro de la cocina; una sombra revoloteó sobre mi cabeza y se posó sobre mi pelo, me eché mano sin querer creer que era una de esas criaturitas del señor. Se me quitaron las ganitas de tortilla materna (y ya es raro eso).La del zapato -que fue la chancla- igualmente me tocó a mí: fui a meter el pie y allí estaba ella...que repelus más grande. Me lavé el pie tropecientas veces. Todo ello con los consecuentes traumas: veía sombras volantes por todos laos, cada vez que me iba a poner la chancla me lo pensaba, miraba dentro, la sacudía...¿CRIATURITAS DEL SEÑOR? y un mojón pinchao en un palo.

fargo dijo...

Eso te pasa por protagonista: quieres caldo, po toma dos tazas.

la neno dijo...

Yo recuerdo perfectamente los impulsos nerviosos de patas y antenas en la agonía de su lento fallecimiento...me costó tiempo de estudio el saber imitarlas a la perfección...o las imitaba cecinienta? ya no se... A mi lo que me pasó fue que en unos de esos pipis en lo que duran los anuncios , fui a la oscuridad del baño, y al empujar la puerta hacia arriba y sostenerla ahi mientras la corria(porque no era de cerrar sino de correr) note como algo me acariciaba dulcemente la mano. Cerre la puerta, enecendi la luz y alli estaba, mirandome en primer plano con sus dulces ojos y su movimiento sexy de patas y antenas. Otro dia, fui a coger la bata de la perchita del dormitorio y alli estaba...esta mas agresiva, mas ocura y mas grnade...y es verdad que por mucho que te rasques, te sacudas, le laves o hagas todos los aspavientos del mundo...su imagen, su tacto y su amor se quedan contigo por mucho tiempo.

cecinienta dijo...

Las imitabas tú,Neno. Yo, te imitaba a ti, imitándolas. Me hacía muchisima gracia como lo hacías (y lo haces)con tu cara-pato. Nos poníamos las dos juntas a hacerlo, como un coro de birmettes.
Cada una apunta detalles maravillosos: esa puerta de correderas del baño (esa forma peculiar de abrirla que recuerdas tan bien), esa perchita cargada de batas , esas cuquis con personalidad propia (agresivas, dulces)que no saben la parte tan importante que ocupan en nuestras vidas. JAJAJAJAJAJAJA...ojú que arte, hija.

fargo dijo...

Qué bueno, por dios!!!